Investigación
Obtienen un bioplástico transparente a partir de residuos de poda del olivar

Obtienen un bioplástico transparente a partir de residuos de poda del olivar

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén y la Fundación Andaltec ha obtenido un bioplástico a partir de residuos de la poda del olivar, con características similares a las de cualquiera de origen fósil, apto para el envasado de alimentos. El modelo diseñado por los investigadores andaluces ha mejorado el proceso de obtención de este material, simplificando etapas y optimizando los tiempos, con el resultado de un tratamiento más económico y sostenible.

Además, confirmaron la estabilidad térmica del producto, lo que lo convierte en un buen candidato para la fabricación de biofilm transparente y para su procesamiento con tecnologías convencionales en otros productos plásticos. Así lo explican los expertos en un artículo publicado por la revista Biofuels, Bioproducts and Biorefining en el que demuestran la obtención del biopolímero a partir de los residuos de la poda que podría aplicarse a múltiples usos.

La clave del proceso se encuentra en la celulosa, el material que aporta consistencia a las paredes celulares de las plantas, muy usada en la fabricación de papel y cartón, entre otros muchos usos. De esta manera, los expertos trituraron el material de poda y optimizaron el proceso de depuración con una solución ácida para extraer los componentes celulósicos obteniendo una pulpa amarillenta.

Posteriormente, para eliminar todos los compuestos no celulósicos, el producto se trató con hidróxido de sodio (sosa cáustica), en un proceso conocido como hidrólisis alcalina, en el que se rompen los enlaces moleculares. Seguidamente, la pulpa de celulosa reacciona en un medio ácido con un compuesto llamado anhídrido acético y provoca una reacción que se denomina acetilación. Los expertos lograron así el acetato de celulosa, una base blanca con una concentración del 95% de celulosa, tras su tratamiento con agua oxigenada.

El bioplástico puede procesarse con tecnologías convencionales de transformación de polímeros, como inyección y extrusión, para obtener distintos plásticos. Mediante inyección, el acetato se introduce en un molde a alta presión para obtener la forma deseada. Tras enfriarse, se extrae la pieza moldeada. Por su parte, en la extrusión se hace pasar a través de un troquel con forma específica para producir un producto continuo, como láminas o tubos. Pueden ser filamentos para la producción de fibras textiles, moldeado en películas para recubrimientos o embalajes, o utilizado en otras aplicaciones industriales.

Los expertos continúan sus trabajos con distintos aditivos plastificantes que permitan obtener nuevas opciones para otros usos que demanden cualidades particulares, como flexibilidad, color o resistencia.

El trabajo se ha financiado mediante el proyecto ‘BIONANOCEL’ de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía a través de Fondos Feder.

Para saber más sobre esta investigación y sobre el potencial del olivar andaluz como materia prima para la fabricación de bioplásticos haz click en la fuente. Si te ha gustado esta publicación dale a compartir.

Fuente: residuosprofesional.com

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