Biomateriales
La madera, el supermaterial al que ninguna aleación moderna ha conseguido batir

La madera, el supermaterial al que ninguna aleación moderna ha conseguido batir

Como producto vegetal, la madera se define principalmente como un material compuesto natural. Un material compuesto es aquel en el que dos o más componentes asumen distintas funciones para resistir las fuerzas a las que se ve sometido. En el caso de la madera, el primer componente son fibras de celulosa, el segundo son las hemicelulosas y el tercero la lignina. La lignina es una clase de polímeros orgánicos derivados de tres alcoholes que se enlazan de manera cruzada: el alcohol coniferílico, el alcohol sinapílico y el alcohol p-cumarílico.

En el mundo sintético, uno de los compuestos más comunes es el hormigón armado, donde las varillas metálicas cumplen la función de la celulosa y las hemicelulosas, y el cemento es la matriz que soporta la compresión, como es el caso de la lignina.

La estructura de la madera le da una enorme resistencia, que es una de las causas por las que se ha utilizado en construcción y para el tendido de vías férreas como durmientes. Es a la vez un material sólido pero de peso muy ligero. Es enormemente resistente a la compresión, que es lo que permite hacer columnas de madera que soportan grandes pesos, y además es extraordinariamente duradera. Muchas catedrales medievales tienen hoy mismo techos construidos con madera de los siglos XII o XIII que sigue resistiendo sin problema. Absorbe y expulsa agua según su entorno, como un deshumidificador natural, e incluso cuando se quema, la madera mantiene una cierta coherencia estructural que no presentan ante el calor ni los metales ni los plásticos. Una ventaja adicional es su excelente capacidad aislante, que la convierte todavía en el material preferido para edificar en climas extremos.

La madera es además un material ecológico, renovable, 100% reciclable, sostenible y, como un elemento adicional que para muchas aplicaciones no es despreciable, es hermosa. Su tacto, su aroma, sus vetas, nudos y anillos, le resultan enormemente atractivos y estéticos al gusto humano.

Es por ello que hoy empezamos a ver productos como polímeros enriquecidos con fibras de madera en carrocerías de automóviles, robots con brazos de bambú que se mueven más fluidamente o carcasas de ordenador para países con entornos húmedos. Y la química hoy usa la madera para producir películas ópticas y electrónicas además de explorar su uso en la producción de bioplásticos.

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Fuente: elcorreo.com

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