Biomateriales
Hogares del mañana a partir de ‘micelio’, un material que gana adeptos en la ‘construcción sostenible’ por su nulo impacto medioambiental

Hogares del mañana a partir de ‘micelio’, un material que gana adeptos en la ‘construcción sostenible’ por su nulo impacto medioambiental

Dada la creciente urgencia por un cambio de modelo en el sector de la construcción hacia estándares de mayor sostenibilidad, la investigación de nuevos sistemas, procesos y materiales se hace más urgente que nunca.

Los materiales de construcción tradicionales, como puede ser el hormigón o el hierro, contribuyen en gran medida al tremendo impacto medioambiental de la industria. La investigación de materiales alternativos deja de tratarse de una opción, para convertirse en una necesidad.

Así surge el interés por el uso del micelio, un material, como hemos dicho, orgánico y biodegradable. Si bien en la teoría ha sido ampliamente investigado por su potencial en la construcción, sus usos prácticos han sido anecdóticos.

Uno de los más destacados ha sido su conversión en un bio-plástico. En términos de propiedades físicas y mecánicas, es similar al poliestireno expandido, pero con mayor biodegradabilidad.

Otra de las opciones que está ganando fuerza, es el desarrollo de ladrillos orgánicos. Sus esporas se mezclan con otros componentes, como podrían ser desechos agrícolas (por ejemplo astillas o cáscaras de semillas). El hongo consume los nutrientes y se convierte en una masa densa que se coloca en moldes con el tamaño y forma deseados.

Micelio: material idóneo para el diseño de interiores, la arquitectura y la construcción

Desde África hasta la órbita terrestrelos filamentos de estos organismos eucarióticos ya se utilizan para levantar estructuras asequibles, autosuficientes y respetuosas con el medioambiente.

Estos materiales vivos, como el micelioganan también terreno en la arquitectura y la construcción por sus propiedades autorreparables y aislantes.

micelio – la red de filamentos (hifas) que conforman la parte vegetativa de los hongos – está siendo utilizado cada vez más como un material idóneo para el diseño de interiores, la arquitectura y la construcción, denominándose a dicha tendencia como ‘micotectura‘.

Este puede crecer sobre sustratos orgánicos, colonizándolos y sirviendo como una suerte de pegamento natural que da cohesión al material.

La mezcla resultante se coloca en moldes que pueden adoptar la forma deseada, como ladrillos, bloques, tabiques, placas acústicas, aislamientos e incluso mobiliario o elementos de decoración como lámparas. Cuando el material ha llegado a la densidad y forma que se buscaba, en muchos casos se deshidrata para parar su crecimiento.

Su gran ventaja es que, al ser un material vivo, el micelio puede autorrepararseautorreplicarse y ser mejorado con otros materiales como metales y melanina.

Otro punto positivo es que esta red de filamentos de los hongos tiene la capacidad de almacenar CO2 durante su crecimiento, para una compensación neta de carbono en la construcción, llegando a secuestrar carbono en algunos casos.

Durante su desarrollo, el micelio captura el doble de su peso en CO2, compensando las emisiones asociadas a materiales tradicionales, como el hormigón o el plástico.

Teniendo en cuenta que el entorno construido es actualmente el responsable de casi el 40 % de las emisiones de CO2 generadas durante su construcción, utilización, renovación y demolición (según datos de la Comisión Europea), esto supondría una gran ventaja en la arquitectura del futuro.

Resistente y de larga durabilidad

Los materiales hechos a base de micelio son, además, muy resistentes, pudiendo llegar a durar muchos años si están convenientemente protegidos. Sin embargo, para ello necesitarían recubrimientos sintéticos, ya que en caso contrario este podría «degradarse de forma natural en semanas o meses«, según explica Pablo Muñoz, profesor del Máster en Construcción Sostenible y Circular de ZIGURAT Institute of Technology y Co-founder y CEO de Espacios Evalore.

«El micelio es biodegradable, ligero, ignífugo, aislante térmico y acústico, y puede cultivarse a partir de residuos orgánicos como paja, serrín o restos agrícolas. Esto lo convierte en un material regenerativo y de bajo impacto ambiental, alineado con los principios de la economía circular«, destaca.

Según aclara Muñoz, a diferencia de otros biomateriales, el micelio se auto-ensambla al crecerEsto permite su cultivo directamente en moldes con formas arquitectónicas, reduciendo residuos de fabricaciónAdemás, se nutre de residuos, lo cual «le da un valor ambiental añadido frente a materiales que requieren cultivos específicos o extracción intensiva».

Para conocer más proyectos llevados a cabo con el micelio haz clic en la fuente. Si te ha gustado esta publicación dale a compartir.

Fuente: econoticias.com

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