
Impregnante biodegradable ofrece mayor duración y resistencia para la madera gracias a la lignina
El investigador Galo Cárdenas, de la Universidad del Bío-Bío, desarrolló un preservante a base de lignina y sílice, con propiedades biocidas, ignífugas y anti UV, presentándose como un producto que pretende mejorar el desempeño de la madera en el uso exterior.
Desde la Revolución Industrial que el progreso se caracterizó por el desarrollo de productos y combustibles basados en el uso de carbón, el gas y el petróleo. Importantes avances de la humanidad, pero con consecuencias que traspasaron los libros y que hoy las vemos a nuestro alrededor. Tanto la extracción, el tratamiento y el consumo de este elemento pueden contaminar el aire, generando gases de efecto invernadero que favorecen el cambio climático, al igual que el agua y la Tierra, mediante fugas y fracturas del terreno. Frente a este panorama, la biomasa se presenta como una de las soluciones asequibles para reducir, en cierta medida, nuestra dependencia a los hidrocarburos.
En ese sentido, el desarrollo de bioproductos y biomateriales desde el sector maderero se obtiene desde las denominadas “plataformas químicas”, originadas a partir de tres principales biopolímeros que encontramos en los materiales lignocelulósicos; lignina, celulosa y hemicelulosa. Con respecto a la primera, es uno de los biopolímeros más abundantes en las plantas vasculares, y al igual que muchos otros componentes naturales, se forma mediante la reacción de fotosíntesis. Es así como se la considera un recurso renovable, asequible y de potencial uso industrial.
Lo anterior fue demostrado por el químico y Doctor, Galo Cárdenas Triviño. El académico de la Universidad del Bío-Bío, específicamente, del Departamento de Ingeniería Civil de la Madera y de la Escuela de Ingeniería Química, es el creador de un impregnante biodegradable para maderas, que contiene nanopartículas de sílice, boro y cobre, con propiedades fungicidas, insecticidas, acaricidas e ignífugas, al igual que alto desempeño físico-mecánico. Una apuesta que busca potenciar su uso en el sector agrícola y forestal.
Este proyecto, financiado por el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), y en colaboración con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile y el Instituto de Desarrollo Agropecuario, otorga mayor duración a las casas de maderas, ya sean de zonas urbanas como de áreas rurales, como también a las bodegas de almacenaje de semillas y frutos.
“Los polímeros o macromoléculas las tenemos en nuestra vida cotidiana y por ello siempre me ha interesado trabajar con celulosa, lignina, quitina y polisacáridos porque son naturales, renovables y biodegradables”, dijo anteriormente en una entrevista.
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Fuente: madera21.cl