Investigación
Investigadores andaluces convierten residuos de naranja en hidrógeno verde

Investigadores andaluces convierten residuos de naranja en hidrógeno verde

Un equipo del departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad de Sevilla (US) ha diseñado un sistema que obtiene hidrógeno a partir de biomasa húmeda de naranja y lo almacena en forma de amoníaco. Este compuesto es más estable, seguro y fácilmente transportable que el hidrógeno gas, de modo que facilita su almacenamiento durante largos periodos y su distribución a gran escala. La propuesta se basa en una simulación de planta industrial alimentada, entre otros residuos, con biomasa de naranja.

Lo novedoso del proceso es que emplea gasificación con agua supercrítica, una tecnología que convierte biomasa con alto contenido en humedad en un gas de síntesis sin necesidad de secado previo. “La mayoría de la biomasa y de los residuos orgánicos tienen agua, lo que obliga a secarlos antes de tratarlos. Cuando este contenido hídrico es muy alto, superior al 70-80%, el coste energético para su tratamiento es muy elevado. Nosotros evitamos este paso, y esto hace el proceso energéticamente eficiente y más económico”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Sevilla Francisco Javier Gutiérrez Ortiz.

Mientras que el hidrógeno necesita condiciones muy exigentes para ser transportado —como temperaturas extremadamente bajas o tanques de muy alta presión—, el amoníaco puede manejarse con infraestructuras ya existentes, similares a las que se emplean para gestionar gas natural, y se transporta de forma líquida a presiones moderadas. Esto lo convierte en una solución práctica y eficiente para trasladar hidrógeno allí donde se necesite, ya sea para generar electricidad o como materia prima en procesos industriales.

La simulación, realizada con el software Aspen Plus, plantea un sistema energéticamente autosuficiente en operación estable y continua gracias a la integración energética realizada. Para ello, parte del gas generado se quema en un horno para proporcionar el calor necesario al proceso, y el sobrante se aprovecha mediante ciclos de turbinas de vapor para generar electricidad, que también se obtiene en la expansión del gas de síntesis hasta 30 atmósferas. Además, se contempla que el exceso de energía eléctrica se conecte a la red o que el calor residual se utilice para abastecer las oficinas anexas.

El estudio ha sido publicado en la revista Energy Conversion and Management.

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Fuente: residuosprofesional.com

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